El Monasterio

Se llega por todos los caminos, como a Roma. Pero por carretera solo desde la comarcal 113.

Y a medio camino, en una cruz: “…ninguna mujer entre hasta el término (…) y si entra, quede detenida hasta que pague sesenta sueldos al procurador del rey”. Cosas del siglo XI, que afortunadamente ya no cuentan.

Un paisaje, el del acceso y contornos, áspero, empinado y adusto que parece querer ocultar y reservar el “remanso de paz” que reina en el Valle estrecho y recoleto poblado de bosques apretados y breñas variadas, que surcan por veneros manantiales. Montes casi verticales con cimas de más mil metros, y con unos nombres como el bíblico Mori al Norte, el vulgar Umbría al Sur, el extraño Cándalo al Naciente y el antipático Pancrudo al Oeste.

A finales del siglo XI, por aquí pasaba la línea fronteriza entre Castilla y Navarra: “A summa cuculla ad rivo de Vallevenera”, concretaba Alfonso VI. Hoy, municipio de Anguiano, comarca de Nájera, provincia de La Rioja.

La ermita del Santo Cristo, recuerdo en neoclásico sencillo y gracioso del primer oratorio que Nuño y Domingo levantaron a la lmagen recién encontrada.

La iglesia, gótica del segundo período, esbelta, proporcionada “una catedral en pequeño”, es por lo menos la tercera. Hubo antes otra románica, que restauró Alfonso VI en 1.092. De ella queda el ángulo inferior de la actual y la torre. Y antes, otra sencillísima, que seguramente sería visigótica. La única pieza de valor subido es reciente: la corona de oro y pedrería que el pueblo riojano regaló a su Virgen el día de la coronación.

Flanquean la iglesia una antigua hospedería renacentista y vistosa recientemente restaurada, al Oriente; al Poniente, el edificio monacal, restauración casi total sobre un esqueleto del siglo XVII, sin arte alguno, aunque casi cómodo y suficientemente dotado.

Y más allá, todo paisaje: el paisaje es uno de los tres elementos constitutivos de Valvanera.

Como que se ha llegado a decir que ”Valvanera es un paisaje”.

Un paisaje… y algo más.

La Cruz Blanca, camino a Valvanera
Llegada al Monasterio de Valvanera
El edificio del Camarín
Monasterio de Valvanera
Hospedería de Valvanera
Fuente Sagrada y Edificio Anexo, Bar y Centro de reuniones

Horario del Santuario

El Santuario de Valvanera está abierto de 9:00h a 19:00h.

Los visitantes tienen libre acceso a la iglesia antigua y al camarín de la Virgen.

Visitas Guiadas

Para visitas guiadas a grupos concertados pedimos que reserven cita con antelación y pagar en la recepción la cuota de 1 euro por persona.

A los grupos organizados se ofrece la visita guiada a las 9:30h y a las 10:30h. En la tarde se atiende a grupos a las 16:00h.

Horario de Misas

Días laborables:
A las 12.45h.

Domingos y Festivos:
A las 12:30h (Conventual).

Horario de Confesiones

30 minutos antes de cada Misa.

Horario de Laudes

A las 7:45h.

Horario de Vísperas

A las 19:00h.

Pórtico de entrada a la Iglesia de valvanera
Iglesia de Valvanera

La Historia

La historia de Valvanera es parecida a la geografía que la rodea: altos y bajos sensacionales, simas en las que se pierde la vista siglos abajo…, hasta el último tercio del siglo IX? Podría ser. Y si hacemos caso a la leyenda, hasta el IV y más.

Un bandolero arrepentido, Nuño Óñez, de Montenegro, ayudado por Domingo, sacerdote de Brieva, busca, encuentra y saca la Imagen Sagrada del hueco de un Roble, en el que había enjambres y panales, y a cuyo pie brotaba la Fuente Santa, que todavía mana hoy. Hasta ciento seis ermitaños pueblan el Valle montando escolta, corte y coro a la Señora recién aparecida.

Para la primera mitad del siglo XI ya están los Monjes Benedictinos. Vienen: Santo Domingo de la Calzada a ser monje. El padre de Santo Domingo de Silos, Juan Mans, a enterrarse. Reyes, magnates, ricosomes; pero sobre todo, enfermos, pecadores, penitentes, agradecidos, peregrinos.
También peregrina lsabel la Católica el verano de 1.482. Años y siglos de oración, trabajo, frío, penuria y esfuerzo al ritmo del “Ora et Labora” benedictino. Estudian y escriben, atienden a los peregrinos, cultivan treinta y dos granjas diseminadas hasta los confines de Segovia y Soria.

En enero de 1.809 vienen las huestes de Napoleón a quemarlo todo. Y lo queman. Y se llevan entre otras cosas, treinta arrobas de plata. Desde 1.835 hasta 1.880, por obra y desgracia de la Ley de Desamortización, Valle y Santuario se quedan absolutamente solos. Los elementos y el abandono dan con todo en el suelo. Ni la piedad perseverante de los romeros lo libra de la ruina. Hasta la Virgen sale camino de Brieva de Cameros.

Por la primavera de 1.880 comienza el Hno. Tiburcio a levantar escombros por el afán que el P. Minguella, agustino de San Millan y D. José Mª García Escudero, canónigo en Logroño, ponen en interesar y embarcara toda La Rioja en la empresa de la restauración. En 1.883 llegan algunos de los monjes exclaustrados. En 1.885 vuelve la Virgen y todo sube a marchas forzadas.

En 1.914 es bendecido el primer abad. La Virgen es coronada canónicamente el 15 de octubre de 1.954. Pablo VI la proclama Patrona Principal de la Diócesis el 23 de octubre de 1.965.

Valvanera, un nombre. La piedad lo ha convertido en Valle de Venas, en una transposición simbólica de los veneros y vetas de agua y metales a las corrientes de gracia de las que es cauce la Virgen. Forzando un poco, Valle del Perdón: Vallis Veniae. Y no sin fundamento, Valle de Caza: Vallis Venations.

La Imagen Sagrada. Hermosa, desconcertante, impresionante, señora. No hay más que verla. Todavía no ha habido quien se atreva a clasificarla definitivamente ni en tiempo ni en estilo. Parece románica, pero tiene un algo que no permite dejarla en románica. Anatomía primitiva, defectuosa, con rasgos exquisitos y refinados. Ahora se explica por reformas posteriores. Se aventuró un visigótico-bizantino restaurado en románico: por los orígenes, bien podría; la talla no autoriza tanto.

El enigma sigue sin respuesta satisfactoria.

Ermita de Valvanera
Capilla de la Hermita de Valvanera
La Fuente Santa de Valvanera

La Orden Benedictina

La presencia monástica en Valvanera tiene sus orígenes en los primeros anacoretas que vivieron en cuevas y pequeñas ermitas en las laderas de los montes alrededor del sitio donde fue encontrada la imagen de Santa María hacia el siglo IX.

Al pasar el tiempo conviven organizados como cenobitas guiados por un superior, y al final del s. X acogen la Regla de San Benito. El primer abad, probablemente benedictino, del que hay registro documentado en la historia fue Don Sancho. Los monjes residentes desde entonces siempre han sido benedictinos. La Virgen de Valvanera, y con ella, La Rioja, han disfrutado en más de mil años la compañía orante y activa de los monjes más importantes del Occidente cristiano; en este valle han cultivado fervorosamente la vida contemplativa.

La Comunidad da vida al lema benedictino “ora et labora” que tiene su origen en el capítulo 48 de la Santa Regla. Interactúan los momentos de oración comunitaria y personal con el trabajo manual o intelectual.

La obra de Dios conocida como “Opus Dei” es el principal ejercicio de los monjes benedictinos, es por excelencia la oración comunitaria. Las oraciones litúrgicas llevan intrínsecamente la alabanza a Dios y empapan toda la jornada diaria, dando gracias por todos los favores concedidos, poniendo en su presencia nuestras ofensas y las inquietudes y problemas que aquejan al mundo.

Siguiendo los fundamentos de la vida religiosa contemplativa, la oración personal, y en particular la Lectio Divina, no faltan en la jornada diaria del monje que busca constantemente la unión con Dios. La vida espiritual del monje se enriquece con la experiencia diaria de la Eucaristía y el Oficio de Liturgia, profundizados o complementados con la oración personal.

Por otro lado el trabajo monástico en Valvanera abarca un abanico de actividades que van desde el cuidado del recinto monástico, el templo y la hospedería, combinado con actividades manuales o intelectuales.

La Abadía de Valvanera estuvo unida a la Congregación Tarraconense entre el 1233 y 1524. A partir del 1524 pasa a formar parte de la Congregación Vallisoletana. Desde 1883 forma parte de la Provincia Hispánica constituida actualmente por los monasterios benedictinos de:

  • El Paular (Madrid, España)
  • Estíbalíz (Álava, España)
  • Lazkao (Gipúzcoa, España)
  • Montserrat (Barcelona, España)
  • Samos (Lugo, España)
  • Valvanera (La Rioja, España)
  • La Epifanía (Guatapé, Colombia)
  • La Resurrección (Ponta Grossa, Brasil)
  • La Transfiguración (Santa Rosa, Brasil)
  • Santa María (Medellín, Colombia)

La Provincia Hispánica es a su vez parte de la Congregación Sublacense-Casiniense distribuida en todo el mundo.

Sello de Valvanera
Claustro del Monasterio de Valvanera
Fuente central Claustro del Monasterio de Valvanera